34: 2018+: Los retos de Panamá
Para 1999, cuando Panamá izó su bandera sobre las antiguas instalaciones administrativas del Canal, muchos panameños creyeron que se cerraba, de una vez por todas, un capítulo de casi un siglo de tensión con Estados Unidos por el control de esa franja de tierra. Los tratados Torrijos-Carter habían cumplido su promesa, y el Canal era, por fin, completamente panameño. Pero la historia reciente demuestra que esta relación rara vez se cierra del todo.
Panamá ha superado, a lo largo de su historia, retos que muchas veces parecían insuperables: casi tres siglos bajo dominio colonial español, sirviendo de paso obligado para las riquezas que iban de Suramérica a Europa; más de ocho décadas como parte de Colombia, hasta que la separación de 1903 abrió una nueva y compleja etapa de la mano de Estados Unidos; la construcción de una vía interoceánica en condiciones extremas; la lucha de generaciones por recuperar la soberanía sobre su propio territorio; y la transformación de una nación dividida por una zona extranjera en un país con control total sobre su recurso más valioso.
En esta sección final exploramos algunos desafíos que Panamá enfrenta hoy, en pleno siglo XXI: una posición geográfica codiciada, esta vez no por una sola potencia sino disputada entre las dos principales economías del mundo actual; un sistema financiero bajo presión de organismos internacionales; y un Canal cuya propia operación depende de algo que ningún tratado, ingeniero o presidente puede garantizar por decreto: la abundancia de agua dulce.
Estos no son problemas ya resueltos con una firma o una ceremonia, como los que llenan muchas de las secciones de este libro. Son preguntas abiertas que le tocará responder a ustedes, la generación que hoy está en las aulas y estudia esta obra. Al leer los textos sobre nuestra historia, no se queden solo en entender qué está pasando y por qué: pregúntense qué papel debe jugar Panamá y sus ciudadanos en un mundo donde, otra vez, su ubicación geográfica la convierte en un premio disputado entre potencias; si un país pequeño puede navegar esa presión sin perder su propia voz; y qué se necesita —no de otro gobierno extranjero, sino de ustedes mismos— para asegurar el futuro de algo tan valioso y, al mismo tiempo, tan frágil.
Panamá ha superado, a lo largo de su historia, retos que muchas veces parecían insuperables: casi tres siglos bajo dominio colonial español, sirviendo de paso obligado para las riquezas que iban de Suramérica a Europa; más de ocho décadas como parte de Colombia, hasta que la separación de 1903 abrió una nueva y compleja etapa de la mano de Estados Unidos; la construcción de una vía interoceánica en condiciones extremas; la lucha de generaciones por recuperar la soberanía sobre su propio territorio; y la transformación de una nación dividida por una zona extranjera en un país con control total sobre su recurso más valioso.
En esta sección final exploramos algunos desafíos que Panamá enfrenta hoy, en pleno siglo XXI: una posición geográfica codiciada, esta vez no por una sola potencia sino disputada entre las dos principales economías del mundo actual; un sistema financiero bajo presión de organismos internacionales; y un Canal cuya propia operación depende de algo que ningún tratado, ingeniero o presidente puede garantizar por decreto: la abundancia de agua dulce.
Estos no son problemas ya resueltos con una firma o una ceremonia, como los que llenan muchas de las secciones de este libro. Son preguntas abiertas que le tocará responder a ustedes, la generación que hoy está en las aulas y estudia esta obra. Al leer los textos sobre nuestra historia, no se queden solo en entender qué está pasando y por qué: pregúntense qué papel debe jugar Panamá y sus ciudadanos en un mundo donde, otra vez, su ubicación geográfica la convierte en un premio disputado entre potencias; si un país pequeño puede navegar esa presión sin perder su propia voz; y qué se necesita —no de otro gobierno extranjero, sino de ustedes mismos— para asegurar el futuro de algo tan valioso y, al mismo tiempo, tan frágil.
La cercanía a China y el alejamiento de EU
El inicio de las relaciones diplomáticas entre Panamá y China en 2017 mantuvo a Estados Unidos muy pendiente de su desarrollo, reflejando la ansiedad de Washington por las actividades económicas de China en la región. Desde entonces, el istmo ha sido escenario de intercambio de declaraciones entre las dos potencias que mantienen una guerra comercial y de imposición arancelaria. Prominentes funcionarios de EU han visitado a Panamá para contribuir al enfriamiento de las relaciones entre Panamá y el país asiático. Uno de ellos, el director del Consejo Nacional de EE.UU. para el Hemisferio Occidental, Mauricio Claver-Carone, se reunió en agosto 2019 con el presidente Cortizo, y durante una entrevista a la cadena local TVN Noticias aseguró que "las inversiones chinas son mucha espuma y poco chocolate" y que el gigante asiático solo quiere "usar" a Panamá por su posición geográfica.
- Claver-Carone acusó a China de solo querer "usar" a Panamá por su posición geográfica. Recuerda todo lo que hemos leído en este libro sobre por qué Estados Unidos se interesó en Panamá (el Canal, las bases militares, la posición geográfica). ¿Te parece que esa misma acusación —"solo te quiere usar por tu posición geográfica"— podría aplicarse igual de bien a la propia relación histórica entre EU y Panamá? ¿Qué diferencia real hay, si la hay, entre lo que EU le atribuye a China y lo que EU mismo ha hecho?
- El texto dice que "el istmo ha sido escenario de intercambio de declaraciones" entre dos potencias que libran su propia guerra comercial —una guerra que no empezó Panamá ni depende de sus decisiones. Busca en el texto evidencia de que este conflicto es, en el fondo, entre Estados Unidos y China, y no realmente entre Estados Unidos y Panamá. ¿Qué riesgos y qué beneficios tiene para un país pequeño convertirse en el "escenario" de una rivalidad entre potencias que no es propiamente suya?
Una relación que va mucho más allá del Canal
Cuando se piensa en la relación entre Panamá y Estados Unidos, es fácil que la mente vaya directo al Canal: a su construcción, a los tratados, a su reversión en 1999, y ahora a las amenazas más recientes de "recuperarlo". En 2025, apenas veintiséis años después de esa ceremonia, el presidente estadounidense Donald Trump declaró abiertamente su intención de "recuperar" el Canal de Panamá, alegando una influencia china indebida sobre la vía y peajes excesivos para los barcos estadounidenses. El gobierno panameño, encabezado por José Raúl Mulino, rechazó tajantemente estas acusaciones y sostuvo que el Canal seguía operando bajo el Tratado de Neutralidad de 1977, hoy respaldado por más de 40 países.
Durante meses, las tensiones escalaron: mercados de predicción llegaron a calcular hasta un 38% de probabilidad de que Estados Unidos intentara una acción para recuperar el Canal, y economistas panameños advirtieron sobre consecuencias "devastadoras" para un país cuyo presupuesto depende en casi un 10% de los ingresos canaleros. Para mediados de 2026, sin embargo, el propio Ministro para Asuntos del Canal afirmaba que la relación "no podía estar mejor" y que el discurso de Trump ya no mencionaba explícitamente "recuperar" el Canal.
Este vaivén —de crisis abierta a distensión, y quién sabe si de vuelta a la tensión— es quizás la lección más importante que deja la historia reciente de Panamá: la relación con Estados Unidos nunca ha sido una línea recta de dependencia hacia independencia, sino un ciclo que se repite, con nuevos actores (China, ahora, en el papel que antes ocupaban otras potencias), con nuevos indicadores de la tensión, como los mercados de predicción, y nuevas herramientas de presión, pero con la misma pregunta de fondo que atraviesa todo este libro: ¿quién decide, en última instancia, qué pasa con nuestro destino?
Durante meses, las tensiones escalaron: mercados de predicción llegaron a calcular hasta un 38% de probabilidad de que Estados Unidos intentara una acción para recuperar el Canal, y economistas panameños advirtieron sobre consecuencias "devastadoras" para un país cuyo presupuesto depende en casi un 10% de los ingresos canaleros. Para mediados de 2026, sin embargo, el propio Ministro para Asuntos del Canal afirmaba que la relación "no podía estar mejor" y que el discurso de Trump ya no mencionaba explícitamente "recuperar" el Canal.
Este vaivén —de crisis abierta a distensión, y quién sabe si de vuelta a la tensión— es quizás la lección más importante que deja la historia reciente de Panamá: la relación con Estados Unidos nunca ha sido una línea recta de dependencia hacia independencia, sino un ciclo que se repite, con nuevos actores (China, ahora, en el papel que antes ocupaban otras potencias), con nuevos indicadores de la tensión, como los mercados de predicción, y nuevas herramientas de presión, pero con la misma pregunta de fondo que atraviesa todo este libro: ¿quién decide, en última instancia, qué pasa con nuestro destino?
- En grupos, construyan una línea de tiempo visual que conecte los grandes momentos de tensión entre Panamá y Estados Unidos que ya vimos en este libro (1903, 1947, 1964, 1977-1989, 1999) con la crisis de 2025-2026. Para cada momento, identifiquen: qué quería Estados Unidos, cómo respondió Panamá, y quién "ganó" esa ronda. Al final, en plenaria, discutan: ¿el patrón se repite exactamente igual cada vez, o cada ronda deja a Panamá en una posición distinta para la próxima?
- Compara la posición de Panamá en 2025 (control total del Canal, gobierno propio, respaldo internacional) con su posición en 1903 (sin ejército propio, recién separado de Colombia, negociando bajo presión directa de EU). ¿Es realmente "el mismo ciclo", o Panamá enfrenta hoy esta pregunta desde una posición fundamentalmente distinta y más fuerte que hace un siglo? ¿Qué evidencia usarías para defender cualquiera de las dos posturas?
- Panamá defende su posición citando el Tratado de Neutralidad de 1977, respaldado por más de 40 países, frente a la amenaza de la potencia más poderosa del mundo. Piensa en qué tan "fuerte" es en la práctica un tratado firmado por 40 países si uno solo de los firmantes decide ignorarlo. ¿Protege realmente el derecho internacional a un país pequeño frente a uno mucho más poderoso, o su verdadera fuerza depende de otra cosa (opinión pública, alianzas, costos políticos)? Defiende tu respuesta con lo que sabes de este episodio.
Sin agua
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El Canal de Panamá, ruta vital para el comercio marítimo global, podría perder alrededor de US$200M en 2024 a causa de demoras y restricciones. La causa: la disminución de tránsitos diarios debido a la falta de lluvias, atribuida al cambio climático, al fenómeno de El Niño y y su propia infraestructura. Arreglar este problema podría costar miles de millones y podría tomar años, y aun así no hay certezas de poder lograrlo.
Aunque Panamá tiene un clima ecuatorial que lo hace uno de los países más húmedos, las precipitaciones en 2023 han sido un 30 por ciento inferiores en promedio, lo que ha generado un descenso del nivel del agua en los lagos que alimentan el canal y sus poderosas esclusas. La causa inmediata es el fenómeno climático de El Niño, que inicialmente provoca un clima más cálido y seco en Panamá, pero los científicos creen que el cambio climático puede estar prolongando los periodos de sequía y elevando las temperaturas en la región.
Esto ha provocado implementar maniobras costosas para las compañías navieras y ha planteado preguntas difíciles sobre el uso del agua en Panamá. Se calcula que el tránsito de un navío requiere tanta agua como la que consumen medio millón de panameños en un día.
La falta de agua ha dificultado las operaciones del canal en los últimos años, y algunos expertos navieros afirman que pronto los buques podrían tener que evitar el canal por completo si el problema empeora. Un menor número de tránsitos podría significar que el gobierno de Panamá deje de recibir decenas de millones de dólares en ingresos anuales, se eleve el costo del transporte marítimo y aumenten las emisiones de gases de efecto invernadero cuando los buques opten por rutas más largas.
Aunque Panamá tiene un clima ecuatorial que lo hace uno de los países más húmedos, las precipitaciones en 2023 han sido un 30 por ciento inferiores en promedio, lo que ha generado un descenso del nivel del agua en los lagos que alimentan el canal y sus poderosas esclusas. La causa inmediata es el fenómeno climático de El Niño, que inicialmente provoca un clima más cálido y seco en Panamá, pero los científicos creen que el cambio climático puede estar prolongando los periodos de sequía y elevando las temperaturas en la región.
Esto ha provocado implementar maniobras costosas para las compañías navieras y ha planteado preguntas difíciles sobre el uso del agua en Panamá. Se calcula que el tránsito de un navío requiere tanta agua como la que consumen medio millón de panameños en un día.
La falta de agua ha dificultado las operaciones del canal en los últimos años, y algunos expertos navieros afirman que pronto los buques podrían tener que evitar el canal por completo si el problema empeora. Un menor número de tránsitos podría significar que el gobierno de Panamá deje de recibir decenas de millones de dólares en ingresos anuales, se eleve el costo del transporte marítimo y aumenten las emisiones de gases de efecto invernadero cuando los buques opten por rutas más largas.
- Un solo tránsito de un barco por el canal consume tanta agua como medio millón de panameños en un día entero. Piensa en las dos necesidades que compiten por la misma agua: el consumo diario de los panameños y la operación comercial del Canal. Si el agua sigue siendo escasa, ¿quién debería tener prioridad quándo hay que elegir: los hogares panameños o el tránsito de barcos que genera los ingresos del país? ¿Es una decisión que se puede resolver repartiendo un poco a cada lado, o en algún momento hay que elegir uno sobre el otro?
- El cambio climático reduce la lluvia y amenaza el Canal; pero si los barcos empiezan a evitarlo y toman rutas más largas, el texto dice que eso "aumenta las emisiones de gases de efecto invernadero" — es decir, empeora el cambio climático. Traza este ciclo paso a paso: menos lluvia → menos tránsitos → rutas más largas → más emisiones → ¿qué pasa después? ¿Qué tan atrapado está Panamá en un problema que, al intentar evitarlo (perdiendo tránsitos), termina alimentando su propia causa? ¿Hay alguna salida de ese ciclo que no dependa completamente de que llueva más?
- Este libro ha mostrado una y otra vez cómo Panamá y sus constructores resolvieron problemas de ingeniería que parecían imposibles (el Corte Culebra, las esclusas, la ampliación del Canal). Pero aquí el texto dice que arreglar el problema del agua "podría tomar años... y aun así no hay certezas de poder lograrlo". Compara este problema con los retos de ingeniería que ya conoces de la historia del Canal. ¿Qué tiene de distinto un problema causado por la falta de lluvia, comparado con un problema de excavación o de diseño de esclusas? ¿Crees que la ingeniería humana puede resolver cualquier problema si se invierte suficiente dinero y tiempo, o hay límites naturales que ni la mejor ingeniería puede vencer? Usa este caso para defender tu postura.
- Proyecto — "Comité de Agua Nacional": Dividan la clase en cuatro roles: la Autoridad del Canal de Panamá, una comunidad panameña con acceso limitado a agua potable, un científico ambiental, y una naviera internacional que depende del Canal. En una sesión simulada, cada grupo debe defender cómo debería repartirse el agua disponible durante un año de sequía severa. Al final, voten como clase cuál propuesta les parece más justa y expliquen por qué.